Los gays estadounidenses han conseguido censurar dos anuncios de Nike y de chocolatinas Mars por ser "homófobos". Vale. No son todos los gays, sino unos cuantos, como es natural. Pero sin embargo nadie ha pedido la censura de unos anuncios de Levi's, Kronenburg, Louis Vuitton o de Patrick Cox, entre otros (ver foto), que presentan al hombre humillado por la mujer.
Nadie se ha quejado, ni nadie ha tenido cojones para levantar la voz en esta dictadura políticamente correcta en la que se apoya la "desobediencia civil" ante leyes que creen injustas, pero se censura la "objeción de conciencia" ante otras leyes que otros creen injustas. Hipócritas que semos, mucho, en esta sociedad de Zapatero y chichinabo en la que eres homófobo si denuncias a un gay por poner la música alta, pero puedes presentar públicamente
al hombre humillado ante la mujer y no pasa nada. Barra libre.
Los mismos cristófobos que exponen una foto de un ángel con la polla tiesa presentándose a una virgen con el coño al aire, exigen un respeto melindroso para lo suyo que, por ejemplo, no piden otras alternativas sexuales como la D/s, entre otras, que sobreviven y son respetadas sin ayuda de nadie.
No creo que nadie pueda acusarme de homófobo porque tanto en el blog como en mis libros, he rendido mi fervor y fascinación hacia las chicas lesbi, pero van a conseguir que, efectivamente, lleguemos a ser homófobos. Por intolerantes, fascista, porculeros y pelmazos. No los aguanta ni Dios.
31 de julio de 2008
30 de julio de 2008
Seguimos progresando
El ministro responsable del área económica nos ha propuesto que para crear riqueza nos traslademos en bicicleta, viajemos en Metro, cambiemos las bombillas, usemos abanico en vez de aire acondicionado y el botijo en vez del frigorífico que son medidas de la modernidad muy progresistas porque con Zapatero y estos políticos seguimos progresando, mucho, y por eso entre las 20 personas más odiadas por los españoles (según una encuesta de El Mundo), hay siete políticos; un notable porcentaje si consideramos que hace cuatro años sólo odiábamos a Arzallus, sólo había un político en los odios de nuestros amores.Cuatro años después hay siete (7), empezando por Rajoy y terminando por Montilla y Pepiño Blanco. También figuran Ibarreche, Zapatero, Carold Rovira e incluso Solbes que hasta ahora lo
considerábamos algo así como el abuelito de Heidi. Pues esto es lo que hay (según las encuestas), y en cuestión de odios me temo que nadie miente, por lo que ahora ya no le hacemos la trompetilla al guardia de la porra, sino a nuestros políticos. O nos bajamos los pantalones para enseñarles el culo o nos sentamos en el camino para enseñarle el chichi al autobús electoral. Según.
Y a uno le extraña que en ese particular baremo de odios no aparezca la suegra, los árbitros, el jefe, la mujer o el marido, que siempre han sido los predilectos de nuestros odios y nuestros afanes. Es que vamos progresando, el país se moderniza y ahora, como es natural, se odia a los políticos que es lo que suele ocurrir en las democracias más avanzadas, mientras Zapatero, los sindicatos y los empresarios escenifican su paripé para "frenar la crisis" y los bancos se desenfrenan con ella y siguen ganando más que nunca, pese a la crisis. O gracias a ella. Gracias zapatero. Eres mi héroe.
29 de julio de 2008
Upskirt enseñando las bragas y los patriotas de hojalata
El antipatriota, reaccionario y crispador ministro Solbes ha reconocido que hay crisis y que "lo peor está aún por llegar", aunque Pepiño Pericles Blanco sigue llamando "patriotas de hojalata" a los que se quejan de la crisis y además le ha echado la culpa de la no-crisis a Bush. La culpa de la crisis que no existe porque es obra de los "patriotas de hojalata", es de Bush y de su guerra de Irak que es como el caldo Avecren, que lo mismo sirve para un sofrito que
para aliñar el pescado. Y se equivoca de plano. La culpa es de Aznar, pollo, a ver si nos vamos poniendo al día que llevas los deberes muy atrasados. Se ve que nuestra eminencia no sabe mirar, como nosotros miramos; como nosotros observamos analíticamente a las chicas en verano como si fuera el índice Down Jones, porque lo mejor del estío es que caen las caretas, digo las ropas, y los trapitos se hacen más livianos, como si lo soplara la brisa que es el principal aliado de los fetichistas del gremio del upskirt y asimilados. El upskirt natural, como en la foto de arriba, algo provocado, es cierto, pero también con su encanto aunque nos quieran dar gato por braga.
para aliñar el pescado. Y se equivoca de plano. La culpa es de Aznar, pollo, a ver si nos vamos poniendo al día que llevas los deberes muy atrasados. Se ve que nuestra eminencia no sabe mirar, como nosotros miramos; como nosotros observamos analíticamente a las chicas en verano como si fuera el índice Down Jones, porque lo mejor del estío es que caen las caretas, digo las ropas, y los trapitos se hacen más livianos, como si lo soplara la brisa que es el principal aliado de los fetichistas del gremio del upskirt y asimilados. El upskirt natural, como en la foto de arriba, algo provocado, es cierto, pero también con su encanto aunque nos quieran dar gato por braga.
28 de julio de 2008
El "tío del saco" para adultos
Un gilipollas planteaba el sábado en un solemne debate de Tele 5 si alguien se puede o no negar a vender condones. Y digo gilipollas con conocimiento de causa y sin que el tal Jordi pueda considerarlo como un insulto pues no es más que un diagnóstico. Y si no está conforme con él que vaya a pedir una segunda opinión. Está en su derecho, pero en un país en el que abundan máquinas de condones por las calles abiertas las 24 horas
del día y estando ya próximos a los tres millones de parados con una morosidad familiar que sigue en aumento, que el pipiolo nos plantee un debate serio, riguroso y solemne sobre una farmacéutica trasnochada que no quiere vender condones (como a lo mejor no quieres vender Papillas Milú porque no le da la gana), significa que evidentemente es un gilipollas. La farmacéutica y él. Los dos, en comandita y al unísono.
En primera y en segunda opinión. O un cerril sectario que una vez que ha recibido órdenes de la superioridad, nos quiere distraer de lo fundamental que es que el país está hecho una mierda y no hay condón por donde cogerlo. Así que uno cambió a los canales temáticos donde nos volvieron a ofrecer el "El Silencio de los corderos", que cada vez que la visiono me convenzo más de que sólo es apta para soplapollas de esos que van al cine, ven una soplapollez y dicen "qué soplapollante". Un cursiprogre, vamos, y para que vayamos abreviando el expediente.
Una trama convencional basada en las andanzas de una especie del "tío del saco" para adultos que, como es natural, le ha gustado mucho al gremio soplapollante que ha sacado su frase y todo; es decir, su lapidario particular que en este caso es "el silencio de los corderos" que alucina a los soplapollitos que repiten la frase como talismán abracadabrante y estupefaciente.
No hay nada más bufo que imaginarse a Aníbal Lecter maltratando a su mujer, siendo detenido y con una orden de alejamiento. A sus admiradores se le cae el mito al suelo. A mí me da más miedo la foto de la miseria de arriba, por cierto. Mucho miedo, porque el tal Anibal Lécter, es decir, el "tío del saco" para adultos me da risa, la verdad, como me la dan todos esos cineastas y literatos cursiprogres que quieren extraer arte de la comprensión del delicuente, porque desde la parodia de Hitler del genial Charlot en "El gran dictador", ya sabemos que no hay nada más ridículo que la pretenciosa solemnidad del mal.
A mí estos psicópatas por correspondencia, como el Dexter de la Fox, me hacen mucha gracia desde que descubrí cuando era pequeño que el "tío del saco" son los papás.
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