27 de abril de 2014

El quinto

Las fantasías más comunes de las chicas son hacerlo con otra chica, con amantes mucho más jóvenes, mientras otros las miran o ejerciendo de dominatrix y/o sumisa. Lo cuenta la periodista Celia Blanco en «Con dos tacones» (La Esfera de los Libros).

Las mayores de 35 fantasean con hacerlo con otra chica (como Cameron Díaz) o con un jovencito yogurín. «El novio de la hija de la vecina del quinto», apunta Celia Blanco. Unos deseos muy beneméritos y compatibles porque a los tíos nos pone mucho ver a tu chica haciendo la tijera con otra. O tirarnos a la hija de la vecina del quinto mientras su novio se va a hacerlo con la vecina del piso de abajo. Lo que no sabemos es qué ocurrirá con la madre del quinto que se queda triste y sola, como Fonseca, y los libros empeñados en el Monte de Piedad.

Un Monte al que podríamos acudir todos, incluidos los inmigrantes que se matan por venir a compartir nuestra miseria pues 11,7 millones de personas (3,8 millones de hogares) están afectadas en España por procesos de exclusión social (Cáritas). Bienvenidos al capitalismo explotador, al capitalismo de los mercados, al capitalismo de los banqueros, al capitalismo de los especuladores...

La inmigración es buena, hace crecer la economía, se recaudan más impuestos y los trabajadores cotizan y ayudan a pagar las pensiones, pero todavía recordamos cuando una subdirectora de El País aseguraba que lo de la inmigración se solucionaba reformando la PAC y la OMC para acabar con las subvenciones y aranceles con el fin de que los países pobres puedan vendernos sus productos.

Parece justo, pero entonces nuestros políticos y demás profetas del Apocalipsis (estilo Antony Perkins en La pasión de China Blue), tendrían que arremangarse y anunciarle a los agricultores la buena nueva de que se abre el mercado sin aranceles con el fin de que los productos de África compitan en Europa con los nuestros. Cuando ingresamos en la UE los franceses quemaban nuestros camiones para evitar la competencia.

Si consiguiéramos un acuerdo de libre comercia con África crearíamos allí riqueza pero quizás quemáramos sus camiones cuando pasaran hacia Europa porque sus tomates serían más baratos. No lo sé. Tendrían que explicárnoslo todos aquellos iluminados que se encaraman al megáfono y prometen pócimas mágicas ‘salvapatrias’, digo, ‘salvamundos’. O sugieren llevarles allí la riqueza, es decir, el capitalismo explotador que aquí disfrutamos.

Porque el mundo no es justo, es cierto, pues 925 millones personas que pasan hambre mientras 1.300 millones tienen sobrepeso. «Otro mundo es posible», me dijo un político mientras pegaba un moco debajo de la mesa. Desde luego, estamos seguros, pero servidor no tiene bálsamo de Fierabrás alguno excepto empezar a cambiar la sociedad desde abajo, por los mocos, por uno mismo.

Me barrunto, claro, porque uno es un simplón cuya fantasía más perversa es muy sencillica: hacerlo a la hora de la cena sobre la mesa de la cocina mientras ella se hace una coleta y se le ven los sobacos recién depilados y aseados. No es difícil. Sólo hay que subir al quinto.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza. 

20 de abril de 2014

Lengua

La ciencia ha demostrado que la lengua es uno de los músculos más fuertes del cuerpo. Y es cierto. Lo dice la ciencia pero a mí también me lo han dicho mucho las chicas para que no me preocupe, insista y que no deje de trabajar con ella. "No pares, cabrón, que no llego". Y encima te abroncan mientras tú trabajas el músculo y ellas gozan. Son muy suyas.

Como los del sur de Europa que hemos sido secuestrados por la Troika (Europa, FMI y BCE), según nos avisan actores, músicos y chirigoteros. Un secuestro muy peculiar porque sólo lo han hecho con 5 de los 18 países que integran el Euro (España, Portugal, Irlanda, Grecia y Chipre ).

Y casi todos los secuestrados son de mayoría católica mientras que los demás son protestantes que no viven por encima de las posibilidades de los demás y pagan con su dinero, sin dejarlo a la púa. Será quizás porque los católicos son más fieles con el mensaje de Jesucristo y no nos preocupamos por qué hemos de comer mañana porque los pajaritos no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros y nuestro Padre celestial los alimenta (Lc 12.22).



Así que Dios Troika ha tenido que secuestrarnos para darnos alpiste porque ellos son protestantes y se mosquean cuando alguien quiere vivir a costa de los que no esperan al maná del cielo, no gastan lo que no pueden y son juiciosos pues no aguardan la multiplicación de panes y peces. Cosas de luteranos y calvinistas que son muy desaboríos y no entienden que la vida es una procesión con caramelos, bandas de música y Bienvenido Mr. Troika.

Ellos son dignos sin necesidad de reclamar una dignidad que se pierde cuando despilfarras, te corrompes y atas en la tierra utopías con longaniza mientras embaucas a la concurrencia prometiéndole lo que no puedes pagar o lo fías todo a la divina providencia. Quizás porque en estos países del Euro no han colado a políticos, empresarios ni sindicalistas en las cajas de Ahorros (metidos en 1996 por el gobierno socialista), y no han tenido que pedir 61.366 millones para pagar sus parrandas porque la banca privada no ha recibido un duro. Ni las cajas rurales que son cooperativas.

La dignidad y el movimiento se demuestran andando, es cierto, porque en los países del Norte no han entrampado su dignidad en aeropuertos sin aviones, AVE sin pasajeros, ciudades de la cultura cerradas, líneas de tranvía sin uso, puertos deportivos abandonados, palacios de congresos duplicados o sueldos y pensiones multimillonarias.

Todo ello financiado a la púa, con créditos facilitados por fondos soberanos como el Estatal de Pensiones Noruego (el país del mundo que más aporta al desarrollo, 1,07%), que busca rentabilidad para sus pensiones y se preocupa por recuperar el dinero para sus ciudadanos porque son prudentes y no le dan mucho a la lengua, como aquí, para prometer y prometo con el dinero ajeno. Pero no importa. La lengua es el músculo más fuerte del cuerpo y habrá que ejercitarlo aunque haya que ir al gimnasio. Con otras. Todo es cuestión de práctica.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza. 

13 de abril de 2014

Semana


Semana primaveral con repiques del crepitar de la flor en los frutales mientras los santos desfilan entre faralaes de terciopelo, capuces sin helado y retumbes de tripa seca.  Una semana que no es santa pues peca de folclore imaginero pergeñado a la sazón para mostrar el evangelio a las gentes que no traducían el latín, por pereza, aunque ahora son de un provechoso interés turístico pues sirven para que la gente disfrute y la religión debe procurar también la dicha en esta vida, aleluya, aleluya, aunque sea con chirigotas, capuces y fallas. Aunque lo nuestro, lo mío, es la cruz vacía, la resurrección.

La Iglesia no es de interés turístico sino una institución que uno respeta mucho porque es la única que no me ha echado. Cosa curiosa. Nos han expulsado de los institutos, la OJE, la Marina y hasta se nos ha prohibido el regreso al psiquiátrico, joder, qué cosas, pero esa Iglesia católica que algunos llaman ‘fascista’ siempre nos ha perdonado aunque fuéramos borrachos de pecados y nos ha absuelto con infinita paciencia acogiéndonos en ella sin pedirnos explicaciones, ni echarnos en cara reproche alguno, mientras que los presuntos antifascistas nos han censurado, marginado, amenazado, injuriado y vuelto a censurar. De forma laica, eso sí, todo un detalle. ¿Hablamos de fascismo?...

Mejor lo dejamos porque un prójimo que milita en el ‘movimiento bright’ americano confiesa que no cree en la religión ni en Dios porque seguir sus dictados le priva de obrar con libertad y lo hace devoto. ¿Eso es amor?, se pregunta el sujeto con el mismo berrenchín de los hijos que acusan a sus padres de no quererlos porque éstos no los atragantan de chuches, cuando a simple vista parece que eso no es cierto pues la religión católica, pongamos por caso, es la única institución que si matas a alguien (y te arrepientes), te perdona en el acto, te borra el delito y no te denuncia, mientras que la sociedad laica te juzga, te condena, te insulta, te lincha, te priva de tus derechos civiles, te encierra en una cárcel y cuando salgas años después verás que tus vecinos huyen de ti y no te perdonan de por vida. ¿Hablamos de amor?..

Porque además no te prohíbe que disfrutes del sexo, como insiste el americano, sino que te aconseja que lo hagas bonito, con amor y sin ese instinto animal de Picasso, putero e infiel, que creía que sólo existían dos tipos de mujeres: diosas y felpudos. Las buscaba sumisas y dos de sus ocho amantes sufrieron crisis mentales y otras dos se suicidaron.

O que ames lo imperfecto y no abandones a tu hija de dos años enferma de hidrocefalia, como hizo Pablo Neruda al creerla un ser «perfectamente ridículo», pues son actitudes que también reprobaría una religión de ética laica y no por fundamentos morales sino porque es una ordinariez esmaltada en oro y chándales con ribetes fosforito. Uno prefiere el capuz, el raso y los repiques que evocan la santa infancia pues después de todo también he tocado tambores de hojalata. Cosas de hacerte viejo, con perdón.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza. 
Foto: Silvia Bomm

6 de abril de 2014

Braguitas (y 2)

«La vida es demasiado importante para ser tomada en serio», según nos recomendaba Oscar Wilde, pero algun@s parece que no lo comprenden porque tras confesar por aquí que una chica me puso sus braguitas, me han dicho de todo, incluso bonita. Lo que no saben es que no ha sido sólo una chica, sino varias. No sé, me tienen manía. A mí que me registren.

Y encima luego se quejan, de vicio, y te las quitan. «Es que me las ensanchas», te reprochan carilargas. Pues cómpratelas más grandes, les sugieres para quitarles la pesadumbre. Pero no te hacen caso y te aconsejan que busques que te quieran por tu inteligencia y no por tus braguitas, por eso siempre me he llevado a la cama una enciclopedia, un compás y una regla de madera, pero ellas creían que era para azotarme el culito. Son muy perversas.



No sé si he contado por aquí que cuando era pequeño jugaba con muñecas. Las ataba a un paracaídas y las tiraba desde la terraza. También le robaba las bragas a la tata porque sabía que las chicas entraban gratis en la discoteca y las invitaban a copas. Así que sumé dos más dos, me salió cuatro y supuse que si le enseñaba las braguitas al portero entraría gratis y los tíos me invitarían. No me equivoqué.

Salí de allí borracho y corriendo porque los tíos me perseguían. Todavía no sé si para meterme mano o para darme de hostias, pero imagino que fue para meterme mano porque ya se sabe que los tíos son todos unos babosos que siempre piensan en lo mismo.

No buscan el amor como un servidor que se emocionó al leer que dos ancianos de Valencia habían fallecido a la misma hora tras 54 años juntos. Pasaron la noche cogidos de la mano y murieron con minutos de diferencia. Su hija aclaró después que los dos preguntaban constantemente como se encontraba el otro y no pensaban en su propio estado, sino en el de su pareja. Hasta aquí una noticia que enternece y da mucha envidia. Morirte así, junto a la mujer que amas después de muchos años de feliz convivencia.

Yo quiero un amor como este pero es imposible porque dicen que para encontrar novia hay que buscar en ella valores comunes que se puedan compartir, y es cierto, pero dónde encuentro yo una chica que sea adicta al sexo. Me siento muy solo. No tiene uno la suerte de la actriz Susan Sarandon que con 67 años lleva más de tres saliendo con Jonathan Bricklin de 36. Le lleva sólo 31 años.

 Una ‘cougar’ muy respetable pero si fuera al revés te llamarían asqueroso viejo verde. «Y diréis de mí que soy un viejo verde y cascarrabias, y diréis muy bien», canta Bunbury & Vegas en «El hombre que casi conoció a Michi Panero». Pero no nos tomemos la vida en serio y aboguemos porque ellas no sean egoístas y se compren las braguitas de nuestra talla.

PD.- Dedicado con cariño a Paco Ibáñez para que se recupere pronto con una sonrisa.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza.