4 de agosto de 2007

Tu mirada donwblouse

Sí, tú mírame así, que yo también te miro. Y no a los ojos, precisamente, sino a esos pechos con canalillo que te asoman en “downblouse” por encima de ese corsé, o blusa o lo que sea. Y ese pezón que se adivina al fondo. Porque estás encantadoramente provocativa.

3 de agosto de 2007

El zafio de León


Escribe Herman Tertsch que Jimmy Zapatero Carter, el muchacho de León que figura como presidente del Gobierno, se acercó al padre de uno de los jóvenes militares que murió en Líbano y le manifestó su más profundo pesar por su muerte: “Una pena. Seguro que ha ido al Líbano para comprarse un coche, ¿no?”. Aunque el joven militar hubiera ido allí para ahorrar y comprarse un coche, una persona educada se lo calla, jamás lo dice, ni lo menciona y menos a su padre que acaba de enterrarlo. Él lo ha hecho y evidencia la catadura ética del tipejo; un insignificante
maleducado personaje que ha llegado a presidente gracias a la muerte de 192 españoles y del que dos de cada tres españoles no se fían (encuesta del CIS).

Es un zafio grosero que ha estado toda su vida viendo del dinero de los españoles porque jamás ha trabajo por su cuenta y que, por supuesto, no tiene educación, ni la conoce, ni la intuye, ni jamás la ha recibido en su casa. Lo bueno de esta noticia es que ahora ya sabemos por qué hay que objetar Educación para la Ciudadanía: para que nuestros hijos no se parezcan nunca al zafio de León. Sobran los demás argumentos: sólo para que no se parezcan a él, para que no sea tan maleducado como él. Con eso nos basta.
Nos va en ello la vida, porque esto no es una cuestión moral, ni religiosa, sino de elegancia, aunque los zafios cursiprogres no lo entiendan. No pasa nada, porque el art. articulo 27.3 de la Constitución establece que “los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones". De acuerdo con sus propias convicciones. Así que no pasa nada y hay que objetar, con la ley en la mano y aunque los garrulos zafios no lo comprendan: un paleto tampoco comprende la sensibilidad de Bach, ni un pez comprende el Principio de Arquímedes y pese a ello sigue nadando.

2 de agosto de 2007

Fruslerías, incendios y playa

Canarias arde, Cataluña sufre un apagón y la culpa, claro, no es del responsable del que gobierna, del que cobra por ello, según la doctrina cursiprogre editorializada en la carta pastoral de ayer a los acérrimos, pese a que el avión contraincendios más cercano estaba a 1.400 kilómetros. Si se hunde un barco y gobierna la derecha, la culpa es del Gobierno y se defiende al armador; pero si se hunde un barco y gobierna la izquierda, la culpa es del armador
que es mu' malo.
Qué hastío. Llevamos así treinta años y la gente sigue tragando las pastorales cursiprogres que en este caso, van a misa. Y su palabra va a misa. Que fatiguita, joder, cuánta medianía, mientras el verano nos sigue torrando y por aquí seguimos como siempre, en plan serio, hablando de incendios, apagones, fetichismos, Bergman, Dios y demás recreos metafísicos porque el que sea verano no es excusa para volverse idiota.
Algunos medios de comunicación te ofrecen en verano un catalogado repertorio de naderías frívolonas mediante artículos o reportajes que ellos llaman “refrescantes”, ligeros e intrascendentes, porque se creen que en el verano la gente se vuelve idiota y aguanta todo lo que le echen. Creen que la inteligencia se suspende en vacaciones y a lo mejor es cierto porque haberlos haylos que son idiotas en temporada alta y fuera de ella. Uno debe de ser igual de riguroso en verano que en invierno y porque llegue el calor no se pueden admitir las flojeras fruslerías de algunos chiquilicuatres que creen que porque andamos vacantes, tienen bula para contarnos sus naderías que lo son tanto en verano, como en invierno, como debajo de la ducha y fuera de temporada.

1 de agosto de 2007

Bergman y la muerte

Ha muerto Ingmar Bergman, uno de los directores de cine “más serios”, junto a Dreyer o Robert Bresson. El cine serio que te hace pensar y divertir, porque algunos tenemos el defecto que nos divertimos pensando, mientras otros se entretienen hocicando en la vida de los famosos. Fue el director que más ha inspirado a Woody Allen, aunque no lo parezca, pues el americano llegó incluso a imitarlo en "La comedia sexual de una noche de verano" ("Sonrisas de una noche de verano") o en "Desmontando a Harry" ("Fresas salvajes").

Tengo guardadas las películas “Fresas salvajes”, “Como en un espejo”, “El séptimo sello”, “El silencio”, “Los comulgantes” y “El manantial de la doncella”. Las demás películas, como Fany y Alexander o Gritos y susurros, más populares, a mí no me dicen nada. Las otras, las que guardo, son depresivas, es cierto, te hacen pensar, pero te presentan la realidad de la vida tal cual es, sin
edulcorantes. Más natural.

Y después de verlas te llenan de confianza porque todas estas que digo, incluida el Séptimo sello, dejan un lugar para la esperanza. Ha sido un director ateo, pero paradójicamente ha sido el que mejor ha tratado a los creyentes, porque era un tipo inteligente y no necesitaba demostrar nada, como Zapatero, por ejemplo, un medianías que quiere conseguir prestigio y pasar por moderno (Larra), comiéndose a los curas en plan decimonónico y asegurando que no existe Dios porque eso se sabe en París de muy buena tinta (Larra otra vez)

“Dios es el amor que llena el frío universo”, dice uno de los personajes de "Como en un espejo". “Tú lo viste señor; viste la muerte de una niña inocente y mi venganza, y tú lo has consentido", dice otro personaje. "No te entiendo, no te comprendo, pero te pido que me perdones”, añade el protagonista de “El manantial de la doncella”. Bergman era ateo, pero quería creer. Como muchos de sus personajes.