
Así que no nos hagamos ilusiones porque es probable que a ellas les traiga más cuenta el dolor de cabeza para quitarse al pesado de encima, que el alegre desfogue lujurioso con el mágico aerosol. Aunque hay algunas que no necesitan de estos portentos de la ciencia como la concursante del reality de la tele Gandía Shore (MTV España), que el otro día nos sorprendió con su sensual ingenio: "¡Joder, cómo me escuece el chocho!". Y nos quedamos con el comecome de saber si la escocedura era por el mucho trajín en el ‘chocho’ o precisamente por no tenerlo. O por el aerosol.
Porque trajín también se traen los jueces, fiscales, abogados, médicos, catedráticos y trabajadores de Renfe, Adif e Iberia, que han programado protestas, huelgas y cencerradas al viudo que casa. La mayoría de ellos tienen trabajo fijo por lo que se trasvina que cuanto más seguro estás en el empleo más rechinas y pataleas. La envidia es que es muy mala y no hay derecho a que 5,8 millones de parados sean tan libres para irse a su casa tan campantes, mientras otros están oprimidos y obligados a trabajar en un empleo fijo de por vida. Muy aburrido. Estar en el paro debe de ser más emocionante porque tienes que emigrar, viajar, hacer turismo y además conoces más gente. No es justo.
Tampoco es muy cabal que se hayan desmochado las ayudas a los discapacitados y que la consejería de Sanidad pepera siga recortando, y a partir de ahora las pruebas para cribar el cáncer de Colón (que se venían realizando a los mayores de 50 años), sólo se practicarán a los que cumplan 68 o 69 años. Por qué a esa edad y no a los 66 y 67. No se sabe, pero quizás a los excluidos les comenten que esperen, sin ‘aceleros’, que no hay prisa. Tú dile a tu cáncer que no sea impaciente; que para tu cumple lo celebraremos con unas velitas y una prueba de detección. Hay que ser ‘paciente’.
Curioso, porque mientras recortan servicios que han demostrado su efectividad (se han detectado 41cánceres en 2011), las antiguas cajas van a recibir los dineros que nos presta Europa para solventar la ineptitud de los 16 empresarios, sindicalistas y políticos que las mangoneaban (según un informe que le ha llegado al juez Andreu del caso Cajamadrid). Ninguno de ellos ha pasado por «los mejores colegios y las mejores cárceles», según se jacta mi estimado Antonio Fenollar. Pero se daban a la lujuria de derrochar el dinero ajeno sin que a ninguno les doliera la cabeza. A nosotras sí.
Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza.
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