En Andalucía se han quedado 1.600 personas sin trabajo tras la huida de la subvencionada empresa Delphi, pero en León se van a automatizar las multas, a prisa y corriendo, para recaudar un 60% más. Somos muy modernos y progres, a lo que se ve, porque no creo que Jesús Quintero vaya a entrevistar a Chaves para que explique porque subvenciona con 61 millones de euros a una empresa que sale corriendo hacía sueldos más barato. Para que se justifique como hizo ayer Quintero con lo suyo de García, ya saben, que hay que proteger los empleos de los que trabajan con él, etc, etc, que con el pan de los hijos no se juega, etc, etc, y que eso de la dignidad y la coherencia es cosa de gente de derechas. Porque él sigue con “su” programa y no dimite pese a la descarada censura que hicieron de él, aunque está en su derecho, es cierto, pero uno ahora ya no sabe si el programa es suyo, del director de Televisión, de los que "editan" o de los que emiten “lo que es conveniente”, según la doctrina de El Mundo. En fin, que él es muy libre de seguir con “su” programa (por el bienestar de los trabajadores, claro), pero yo también soy libre de no creer nada de él porque para mí ha perdido toda credibilidad. No me creo nada. Como tampoco me creo lo que digan El País y el ABC que han mentido a sus lectores con el asunto del ácido bórico que ha llevado a varios funcionarios policías a sentarse en el banquillo por falsificar documentos públicos. Como tampoco me merece mucho crédito el diario El Mundo por publicar sólo “lo que considera conveniente”, aunque las credenciales de éste último tengan mejor color que los otros periódicos, sobre todo El País, del que todas sus desinformaciones son tan veraces que se confirman que son falsas. O de risa cuando en primera página aseguraba que "Irak tiene armas químicas y bacteriológicas" y luego se ha mofado de los que decían lo mismo que él mismo decía. Cuando a la guerra de Irak iba el socialista Felipe González el diario certificaba que había armas de destrucción masiva, cuando fue a la guerra de Irak el derechoso Aznar certificaba que no las había. Está muy claro. Independencia objetiva. Menos mal que siempre nos quedará Internet libre, ahora que vuelve la insoportable Calista Flockhart con “Cinco hermanos”. No obstante, parece que en el sumario del 11M ha habido demasiadas manipulaciones para tapar la incompetencia policial, para ocultar la vergüenza de que la mayor parte de los asesinos estuvieran vigilados o fueran confidentes y a pesar de ello perpetraran el atentado. Lo escribí aquí en septiembre del año pasado. Así que a mí me parece muy bien que se siga investigando porque además prefiero, como casi todo el mundo decente, que haya un islamista culpable en la calle que uno inocente en la cárcel.
No se me ocurre nada sobre lo que escribir porque me escurro la sesera y no se me antoja nada que no se haya dicho ya. Podría hacerlo sobre las declaraciones de Otegui en las que por fin reconoce el sistema métrico democrático; es decir, que no se puede pagar un precio a los asesinos de ETA o que la independencia sólo se puede conseguir por vías pacíficas y democráticas, que es como reconocer, tras 800 asesinatos, que hay que respetar los semáforos. El muchacho de ETA por fin parece que ha aprendido que la “b” con la “a” es “ba”, aunque como estamos en jornadas preelectorales y necesita presentarse a las elecciones, no es de fiar su promesa de estudiar para septiembre. Podría haberlo pensado 800 muertos antes. O podríamos hablar sobre Irán y sus preparativos para la guerra, que todavía no se ha declarado y esperemos que nunca nos explote porque sería la ruina para todos, pero también para los israelitas y los americanos. O podríamos hablar sobre el increíble hecho de que sea el propio directo de Televisión Española el que filtre al diario El Mundo el video de la censura a García (rumor sin confirmar). O sobre la vergüenza ajena que da el Real Madrid. O sobre mi libro. O sobre los Oscar de Hollywood, pero no sé qué ha pasado por oscarilandia y además no me interesan sus menudencias porque me aburren las galas en las que a mí no me premian. Así que uno echa mano de unas notas que tenía escritas sobre Cecilia Bolocco, la señora de no sé qué político, que por lo menos tiene morbo porque hace poco asomó por el festival de la canción Viña de Mar de la guisa que se puede ver arriba. Que el tanga es más elegante que la braga campera lo sabíamos hace mucho, pero ahora lo hemos verificado con este traje de noche en el que el tanga se integra como si fuera una pieza más del vestido. Ésta al menos, aunque va de gala, nos provoca y nos incita al pecado, algo que no consiguen las niñatas de Hollywood.
La Asociación de Víctimas del terrorismo se manifestó ayer contra la rebaja de la pena al terrorista De Juana y a mí me parece un error, porque las sentencias de los jueces hay que respetarlas aunque no nos gusten (ya sean sobre De Juana o sobre la contratación de los profesores de religión). Hizo bien Ruiz Gallardón en no acudir porque recurrir mucho a la calle y a la protesta, lo único que consigue es que al final no te tomen en serio cuando venga el lobo. Pero allá ellos, digo, decía, porque tanto las víctimas como el PP tienen derecho a manifestarse aunque se equivoquen, como también se equivocó Sánchez Drago al ponerse orejas de burro en su programa, como penitencia, después de acusar a los madrileños e inmigrantes de ser unos sucios. Y no sé, porque vivimos en el país más sucio de Europa en el que los bares acumulan tres palmos de mierda, la gente escupe por la calle, aparca en la acera y tira los papeles al suelo, pero no puedes decirlo, ni denunciarlo, porque te has de marcar la letra escarlata en la frente sino te autocoronas de burro en verso. El personal deja las botellas por el suelo, mea en las esquinas y pintarrajea las paredes con sus necedades, pero no puedes comentarlo porque eres un “enemigo del pueblo” en plan Ibsen y todo eso. Vale. No me extraña que haya gente que la coja con papel de fumar, digo con guantes, como en la foto de arriba, porque ya no te puedes fiar de nadie. Pero yo no me voy a poner orejas de burro y repito: España es un país lleno de mierda con gente sucia y marrana que escupe por la calle y tira los papeles al suelo. No sé si serán madrileños, inmigrantes o ciezanos, pero este es un país de marranos y de gente ordinaria que grita mucho e impide que en los bares se pueda hablar con normalidad. España es una corrala sucia y con gente gritona y a ver quién tiene narices a ponerme a mí unas oreja de burro. Malos tiempos estos en los que existe censura, autocensura y “edición”, aunque al menos por aquí todavía no te encierran en la cárcel por escribir en un blog como han hecho con un bloguero egipcio al que han condenado a cuatroaños de cárcelpor ofender al Islam. Por eso uno se alegra de haber sido bautizado, de no ser musulmán y de vivir en la sociedad occidental en la que te puedes cagar en Dios en el Ateneo y no pasa nada, afortunadamente, porque el que lo hace se retrata él solo y ya lleva encima su condena por necio e intolerante. Aunque en Occidente también se pueda avergonzar uno de ciertas democracias sucias, como la americana, en la que los jueces han decidido que ellos no tienen competencias sobre los presos de Guantánamo, provocando su desamparo, el que no tengan derecho a acogerse a la justicia y a una defensa basada en los más elementales derechos humanos. Una vergüenza aún mayor si cabe en el país que llevo a cabo la Revolución Francesa antes incluso que en la misma Francia. En Estados Unidos también hay mierda y no precisamente por las calles.
El periódico, digo, aunque el otro también, porque este diario nos acaba de recordar en un editorial que lo que ha hecho Televisión Española con la entrevista a José María García no es censura, sino “emitir lo que considera conveniente”. Chúpate esa. “Emitir lo que considera conveniente” lo puede argumentar un medio privado, pero no un servicio público pagada por todos pues eso del “derecho a emitir lo que considera conveniente” es lo que hacía la televisión franquista, lo que hace la televisión de Fidel Castro y lo que hacen todas las televisiones de todas las dictaduras. No es censura, es editar la información, asevera un tal Albéniz que escribe en El Mundo. Vale. Y yo me chupo el dedo, porque cuando la dictadura censuraba tampoco censuraba, sino que ordenaba a sus muchachos que editaran las entrevistas y las noticias. Si a estas alturas estamos en éstas, con tipos de este jaez que escriben en medios presuntamente prestigiosos como El Mundo, yo me rindo, me retiro y huyo porque yo no entiendo nada. No hay censura, es sólo edición de una entrevista de dos horas anunciada por la misma televisión y que luego sólo emite cinco minutos. De dos horas emiten 5 minutos, pero no hay censura y entonces yo ya tengo dudas de todo, de si yo soy yo o sólo soy una entelequia. Ya dudo de si yo mismo existo porque con estos licenciaos es probable que incluso yo no exista, sino que Dios me haya editado. Nota.- El diario El País va a regalar a sus lectores las mejores portadas de su periódico para que las coleccionen. Ha empezado ofreciendo la del Prestige, cómo no, pero estoy ansioso por ver impresa la de arriba y las de los GAL. Las voy a enmarcar