4 de agosto de 2013

A diario


El sexo a diario nos hace más inteligentes, según un estudio de la universidad de Princeton que nos acredita que darle zanahoria al conejito, con frecuencia, aumenta la producción neuronal.  Se veía venir. Y por eso uno siempre se lo ha dicho a las chicas pero a ellas les seguía doliendo la cabeza. Mira, cariño, que vas a ser más lista. Ni con esas. No hay manera. Prefieren ser tontas antes que hacerte feliz. O se lo hacen de tontas, digo, de listas. Todavía no lo sé. Es que estoy tonto. Se conoce que follo poco.

Tampoco debe darle mucho al ‘cuchi cuchi’ la derecha murciana del señorito Valcárcel que pretende cobrarle a los discapacitados la estancia en los ‘centros de día’ a razón de 60 euros al mes, cuando cobran pensiones de 300 o 400 euros. Mantienen las empresas públicas con ‘amiguitos del alma’ y recortan por abajo, como ha criticado el Papa Francisco en su viaje a Brasil donde ha dejado claro que los marginados entrarán antes en la casa del Padre que los castos y puros de misa diaria. Se refiere a mi madre, que conste.


También le ha endiñado lo suyo a los políticos, empresarios, banqueros, curas y obispos que «se creen príncipes», o reyes, y ha animado a los jóvenes a dejar de balconear y bajar a la calle para construir un mundo más justo, tal y como hizo Jesucristo. Se trata de dejar las malas compañías (de la curia vaticana), y salir al camino para atender a los más necesitados ya sean drogadictos, inmigrantes o gais. Y no juzgarlos, como suelen hacer algunos chupacirios. «¿Quién soy yo para hacerlo?»

La Iglesia tendrá doctores para las cosas del alma, pero el ‘Corpus iuris civilis’ es de humanos, de los jueces de la Audiencia de Murcia que han condenado a un joven de 16 años a dejar «las malas compañías». Yo he oído mucho lo de las malas compañías, aunque tardé bastante en darme cuenta de que la mala compañía era yo. Por eso no he tenido nunca amigos. Ninguno que haya sido concejal de Urbanismo. No soy nadie.

Será porque no soy muy sociable, qué le vamos a hacer, pues iba a comentar algo sobre el trágico accidente ferroviario de Galicia pero esta columna se entregó el miércoles y sale publicada el sábado, cuando las flores ya están marchitas. Aunque quizás deberíamos advertirle a los periodistas que defienden al maquinista, que a mí los ex-suegros me echaran de su casa por muchísimo menos.

Y además un servidor no vale para los pésames y responsos, soy muy tímido (sobrio), por lo que le envío todo mi cariño al lúcido poeta Manuel Dato y a Mercedes y su familia. «Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel», nos recordaba Gandhi. Manolo estará ya gozando de la ilustrada tertulia con el cura Salas en alguna habitación de la casa del Padre. Y a diario. Me refiero a la tertulia no al sexo, joder, que hay que explicarlo to´.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza. 

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