23 de junio de 2013

Descanso

El capitalismo no descansa jamás, como los tontos (Ortega), y por eso un universitario de 19 años ha creado   la empresa «telecondón» para servirlos  a los clientes apremiados.  No está solo, qué va,  pues ahí tenemos   a los españolitos castizos  que andan restregándose  por la cara su propio teatro Capitol (y su apropia España), mientras se tiran  de los pelos como escarpias  y se arañan    con  mayores palabras.

En vez  de plantear  si el  teatro es el adecuado para la ciudad (sólo lo ha hecho Vergara del CCCi), se han engrescado  con repúblicas,    desahucios, malas maneras, pobrezas,  riquezas y zarzas.

Si lo hubiera reinaugurado el presidente de la República tendríamos el mismo esperpento porque en España no se descorcha  una chapa sin que  alguien se dé por señalado.  Y si se engallan con este copete cuando se desprecinta un teatro no sabemos de qué pelos tirarán cuando se reinaugure la piscina climatizada con sauna, jacuzzi y baño turco; un servicio  de nuevos ricos para señoritos con alpargatas. Ya no habrá pobreza.



Seremos tan ricos como Messi que gana 20 millones de euros al año y todavía quiere rapiñarnos cuatro. Parece que el seráfico futbolista  no se ha enterado de los manejos capitalistas de su padre jugando al Monopoly de las sociedades en paraísos fiscales, mismamente que la infanta Cristina que también fue la última en enterarse. Suele pasar en la pareja con los cuernos. Eso dicen. Así que es   probable que Messi  no sepa  nada y  se limite a pedirle  la paga a su padre. Como cualquier otro niño.  

Tan inocente como  el  invento de  la marca Wool & Prince que ha patentado  una camisa que permanece limpia durante cien días «y sin  olor de los efluvios humanos».  Un logro que le vendrá de maravilla a los marranos que no se duchan, porque a ver quién es el guapo que quiere llevar 100 días la misma camisa.

A mí me habría venido muy bien de pequeño, sabe usted, porque las tres extraordinarias mujeres con las que he pasado toda la infancia y la adolescencia, eran muy estrictas cuando venía del solar de doña Adela con los zapatos rotos,   la camisa sin botones y la cabeza descalabrada  y con brechas, que mi querido don Rafael Rodríguez nos restañaba en la Casa de Socorro del camino de Murcia con polvos de Azor y lañas. 

De don Rafael tendría que escribir algún día una columna, pero la actualidad no deja espacio. De él y de otros ciezanos como el genial poeta Pepe Piñera, vilmente marginado. O el padre del doctor Pascual Lucas, don Daniel, que se mantuvo republicano en la dictadura cuando ejercerlo tenía mérito pues lo represaliaron y apartaron de la docencia, sin que su nombre figure ahora en un colegio ni  en un aula.  Otro vilmente olvidado por los héroes que ahora ondean tan ricamente repúblicas y peanas.

Y también podríamos hablar de  mi estimado  Joaquín Gómez Carrillo que se ha ganado que lo nombren  cronista de Cieza (como Antonio Ballesteros), porque sabe una jartá  de tradiciones  y somos  el único  municipio  que no lo tiene pues los españolitos castizos quieren endilgarnos  el de su bandería partidaría que tampoco descansa. Como el tonto.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza.

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