24 de diciembre de 2016
El 'efecto Forer' para gandules
El nuevo rey ha vuelto a recurrir al efecto forer, es decir a todos esos menudillos y polvorones que lo mismo valen para un roto o un zurzido. A saber: hemos de ser muy buenos y perseverar en la solidaridad entre los ciudadanos, la unión de todos para superar los problemas y el apoyo unánime para corregir las desigualdadades, y bla, bla, bla.
Efecto Forer en estado puro. El guia-burros que a nadie compromete y todos satisface porque no dice nada, excepto que todos hemos de ser muy buenos y ayudar al prójimo. La solidaridad, vamos. Este discurso podía haberse sido escrito para los mandatarios ingleses, noruegos o italianos. Sólo hay que cortar y pegar. De hecho lo hacen. Corta y pega. Y encima cobran.
23 de diciembre de 2016
Una crítica literaria a mi obra
Como no tengo abuela cito a continuación la crítica que han hecho a mi ultimo libro.
Que conste que, según el crítico, su peor defecto es que es reiterativamente sexual. Cómo se nota que no ha leído las otras. En fin... Gracias de todas formas.
El narrador omnisciente, es un buen conocedor de los problemas del mundo contemporáneo. Tiene buena capacidad de síntesis, maneja el buen humor. En el trayecto narrativo, en especial por las ciento y pico de paginas, raya en el repetitivo tema sexual y de acciones por igual. La obra se vuelve muy reiterativa, cansa y se vuelve un tanto pesada su lectura. Mientras leía, me atreví a ponerla mentalmente en primera persona. No estaba mal. La resolución de los conflictos, se vuelven tediosos por cuanto la voz omnisciente, alarga demasiado las soluciones. Pese a todo, no se rompe con el hilo conductor.
Sea como sea crea expectativa y la narración es fluida y llevada con un lenguaje(aunque a ratos muy crudo) muy aceptable. Ademas, asume sin contemplaciones, sin tapujos el desbroce del universo de las fantasías que todo mundo las tenemos. Roberto, un personaje inocenton, ,medio pureto, a la final admite ser y le gusta entrar en aquel fantasioso territorio, siempre y cuando aquello se asuma sin que cause dano a nadie y ni asi mismo. Muy entretenida la obra. Un cordial saludo a Antonio Marin. Tienes gran capacidad narrativa.
No te conozco, pero gracias. La próxima no tendrá tema sexual, ni amor ni zarandajas y sonajeros de este tipo. Ya he descubierto que el amor es una mierda y que lo que hacemos se sublimarlo en nuestra imaginación. El amor no existe: lo inventamos nosotros.
Que conste que, según el crítico, su peor defecto es que es reiterativamente sexual. Cómo se nota que no ha leído las otras. En fin... Gracias de todas formas.
El narrador omnisciente, es un buen conocedor de los problemas del mundo contemporáneo. Tiene buena capacidad de síntesis, maneja el buen humor. En el trayecto narrativo, en especial por las ciento y pico de paginas, raya en el repetitivo tema sexual y de acciones por igual. La obra se vuelve muy reiterativa, cansa y se vuelve un tanto pesada su lectura. Mientras leía, me atreví a ponerla mentalmente en primera persona. No estaba mal. La resolución de los conflictos, se vuelven tediosos por cuanto la voz omnisciente, alarga demasiado las soluciones. Pese a todo, no se rompe con el hilo conductor. Sea como sea crea expectativa y la narración es fluida y llevada con un lenguaje(aunque a ratos muy crudo) muy aceptable. Ademas, asume sin contemplaciones, sin tapujos el desbroce del universo de las fantasías que todo mundo las tenemos. Roberto, un personaje inocenton, ,medio pureto, a la final admite ser y le gusta entrar en aquel fantasioso territorio, siempre y cuando aquello se asuma sin que cause dano a nadie y ni asi mismo. Muy entretenida la obra. Un cordial saludo a Antonio Marin. Tienes gran capacidad narrativa.
No te conozco, pero gracias. La próxima no tendrá tema sexual, ni amor ni zarandajas y sonajeros de este tipo. Ya he descubierto que el amor es una mierda y que lo que hacemos se sublimarlo en nuestra imaginación. El amor no existe: lo inventamos nosotros.
22 de diciembre de 2016
12 de diciembre de 2016
Ser un buen chico
Un día estaba triste, otras contento y otras no tenía ganas de ver a nadie. Un día me levantaba alegre y dicharachero y otras lo hacía triste meditabundo. Acudí a los especialistas programados para estos usos y menesteres que me hicieron pruebas y análisis. Ninguna dio resultado negativo.
Estaba bien, no tenía colesterol, la tensión estaba en los limites aceptables y todos mis indicadores de salud estaban estables. Una salud envidiable, me dijeron. No lo entendía y sufría por mi ignorancia hasta que un especialista me ha desvelado que en realidad no soy un ser humano, sino un vulgar emoticono. ¿Quién te has creído que eres ? me espetó
No des el follón, no tenga más aspiraciones, estate tranquilo (me recetó Valium) y sobre todo, que no me rebele y sólo espere un pulso de tecla porque soy lo que soy: un vulgar emoticono. Eso hago. Por fin he encentrado mi ser, qué soy y cuál es mi destino. Por fin mi vida tiene sentido. Soy feliz.
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