Acabo de terminar de releer el Mito de Sísifo, de Albert Camus, y me quedo con el principio: «No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no la pena que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía».
Otros escritores consideran que no hay que buscarle el sentido a la vida porque la vida no tiene por qué tenerlo, pues buscárselo sólo es una cuestión cultural. Algunos científicos sostienen que si la vida no fuera como ha sido no estaríamos aquí, por lo que no tiene sentido preguntarse por qué estamos (principio Antrópico débil). Pero entonces tampoco tendría sentido preguntarse por qué existe el hambre en el mundo, porque si la vida no fuera como ha sido no existiría... Pero me callo.
Porque con sentido o sin sentido Hemingway se pegó un tiro con una escopeta, cuando ni el whisky lograba emborracharlo. Virginia Wolf llenó los bolsillos de su abrigo con piedras, se lanzó al río Ouse y murió ahogada. Céline estuvo en la cárcel por colaborar con los nazis. Cesare Pavese era un misógino que decía que todas las mujeres eran putas y termino suicidándose. Joyce obligó a su mujer a acostarse con otros para sentir celos y poder narrarlos en el Ulyses. Cervantes anduvo cautivo en Argel, quedó manco en la batalla de Lepanto y murió en la miseria y el olvido. El genial Oscar Wilde fue condenado a dos años de trabajos forzados y tuvo que exiliarse.
La poeta Sylvia Plath se hizo a un lado asfixiándose con gas. El columnista Mariano José de Larra se pegó un tiro por desamor con Dolores Armijo. Emilio Salgari se suicidó abriéndose el vientre con un cuchillo. Stefan Zweig se quitó la vida junto a su mujer Lotte Altmann. Y también se suicidaron la poetisa lésbica Safo, el poeta Lucrecio y el filósofo Séneca.
Otros han intentado autodestruirse con el alcohol y las drogas como el poeta Rimbaud que llevó en París una vida disoluta de vagabundo/ borracho de ajenjo y hachís, y tuvo una relación sadomasoquista con el también poeta Verlaine. (Murió, felizmente, a los 37 años). Los intelectuales y escritores de la «gauche divine» barcelonesa se jactaban de ser «borrachos dipsómanos, rebeldes y malditos, que se autodestruían en público con cierta elegancia rebelde».
Pero el poeta Juan Manuel Roca desaconsejaba con humor la autodestrucción mediante el alcohol: «Es el problema del alcohol; alguien puede suicidarse y al día siguiente no acordarse de nada». Otros han padecido una vida aperreada como Honorato de Balzac que anduvo loco de amor por una condesa que lo rechazaba y que sólo accedió a casarse con él, por lástima, cuando supo que se iba morir. O el maestro de columnistas, González Ruano, del que dicen que le gustaba ver a su mujer follando con otros pues le iba el rollo de ser cornudo consentido (cuckold).
Yo sólo he conseguido en esta vida la gloriosa hazaña de que me prohíban la entrada en tres bares de Cieza (Murcia), cuando puedo escaparme de casa, de Pascuas a Ramos. Sólo eso. No soy nadie. Un fracasado. A este paso jamás podré suicidarme como ellos.
Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza.
19 de enero de 2013
12 de enero de 2013
Matemáticas
Dos de cada tres niños de 10 años no saben sumar horas y minutos, según el informe de la Asociación Internacional para la Evaluación del Logro Educativo (AIE), que además evidencia los pésimos resultados de la educación española. Tremendo. Incalificable, porque no saber sumar horas y minutos es una desidia antropológica muy perniciosa. Los niños no saben lo que se pierden porque otro reciente estudio revela que las chicas quieren dedicar la mayor parte de su tiempo diario a ir de compras (56 minutos), pero también al sexo, al que dedicarían 106 minutos.
Sabíamos lo de las compras, pero del afán de las churris por el sexo no teníamos noticias, qué va; pero como nosotros somos del plan antiguo y sabemos sumar minutos y segundos, podemos proponerles hacerlo en el probador de la tienda por pura racionalidad, pues si echamos cuentas nos sale que los 106 minutos que ellas quieren dedicarle al sexo + los 56’ de los dedicados a las compras nos dan un total de 2 horas y 42 minutos de golpe. No está nada mal. 2h y 42’ dan mucho de sí en el probador de señoras. Aunque te cierren la tienda dándole al cante jondo.
Del estudio se infiere que sólo hay que sumar tiempo y sacar la calculadora para hacerlas felices, porque los adultos somos poco detallistas. Y a veces no sabes el verdadero valor de 20 céntimos hasta que los pierdes para siempre por comportarte como un perfecto gilipollas. Y encima los niños no saben sumar horas y minutos. Pobrecicos. Estamos perdiendo a una generación completa que ya sabrá nunca lo que es echar un polvo en el probador. Y tener argumentos sólidos y científicos para rebatir las acusaciones del ‘segurata’ de los grandes almacenes. Allá ellos. No saben lo que se pierden.
Los que sí lo saben son los que se empecinan en que España pida el rescate. Es curioso, sí, pero lo más interesados en que lo solicitemos son los grandes empresarios, los banqueros y algún periódico en pérdidas. Es también curioso que el presidente del Supremo considere que viajar en clase turista «da mala imagen» (a ellos), porque antes lo hacían en ‘bisnes’ (1ª) y ahora les has recortado la rumba y la barrumbada. También da muy mala imagen que estos jueces rezonguen porque les hayan bajado de 18 a 12 los días libres, porque todavía les queda un día al mes para tocarse los huevos sin tener que justificarlo. Porque sí. Porque soy juez. Porque yo lo valgo.
Y es también curioso que mientras la derecha de Valcárcel se sigue repapilando con sus sociedades, fundaciones y consorcios (es la región que más tiene), no se oponga tajantemente a que el ministerio cobre las medicinas de dispensación en las farmacias de los hospitales, para el tratamiento del Sida, el cáncer o las hepatitis víricas. Bastaba con cerrar esos entes de cartón piedra para no tener que echar más sal a la herida de los enfermos. No es que no tengan corazón, es que no tienen vergüenza y quieren también viajar en ‘bisnes’. A lo peor es que no saben sumar horas y minutos. Y que lo del probador ni lo catan.
Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza.
Sabíamos lo de las compras, pero del afán de las churris por el sexo no teníamos noticias, qué va; pero como nosotros somos del plan antiguo y sabemos sumar minutos y segundos, podemos proponerles hacerlo en el probador de la tienda por pura racionalidad, pues si echamos cuentas nos sale que los 106 minutos que ellas quieren dedicarle al sexo + los 56’ de los dedicados a las compras nos dan un total de 2 horas y 42 minutos de golpe. No está nada mal. 2h y 42’ dan mucho de sí en el probador de señoras. Aunque te cierren la tienda dándole al cante jondo.
Del estudio se infiere que sólo hay que sumar tiempo y sacar la calculadora para hacerlas felices, porque los adultos somos poco detallistas. Y a veces no sabes el verdadero valor de 20 céntimos hasta que los pierdes para siempre por comportarte como un perfecto gilipollas. Y encima los niños no saben sumar horas y minutos. Pobrecicos. Estamos perdiendo a una generación completa que ya sabrá nunca lo que es echar un polvo en el probador. Y tener argumentos sólidos y científicos para rebatir las acusaciones del ‘segurata’ de los grandes almacenes. Allá ellos. No saben lo que se pierden.
Los que sí lo saben son los que se empecinan en que España pida el rescate. Es curioso, sí, pero lo más interesados en que lo solicitemos son los grandes empresarios, los banqueros y algún periódico en pérdidas. Es también curioso que el presidente del Supremo considere que viajar en clase turista «da mala imagen» (a ellos), porque antes lo hacían en ‘bisnes’ (1ª) y ahora les has recortado la rumba y la barrumbada. También da muy mala imagen que estos jueces rezonguen porque les hayan bajado de 18 a 12 los días libres, porque todavía les queda un día al mes para tocarse los huevos sin tener que justificarlo. Porque sí. Porque soy juez. Porque yo lo valgo.
Y es también curioso que mientras la derecha de Valcárcel se sigue repapilando con sus sociedades, fundaciones y consorcios (es la región que más tiene), no se oponga tajantemente a que el ministerio cobre las medicinas de dispensación en las farmacias de los hospitales, para el tratamiento del Sida, el cáncer o las hepatitis víricas. Bastaba con cerrar esos entes de cartón piedra para no tener que echar más sal a la herida de los enfermos. No es que no tengan corazón, es que no tienen vergüenza y quieren también viajar en ‘bisnes’. A lo peor es que no saben sumar horas y minutos. Y que lo del probador ni lo catan.
Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza.
5 de enero de 2013
Relativo
Esta noche vienen los Reyes Magos, seguro, porque si se cuela en mi casa Papá o Mamá Noel lo denuncio por allanamiento de morada. Chonis ‘selectas’ no, gracias, que aunque la mona/paleta se vista de ‘seda’, paleta que queda. Y que cada uno haga lo que le pete, porque ya dicen que todo es muy relativo. O que el «El relativismo es muy relativo», según he leído en una pintada captada en una foto de prensa. Y uno no sabe, qué va, porque sólo tengo tres certezas en la vida: que me voy a morir, que Dios existe y que la tortilla de patatas es con cebolla.
Pero tengo un ex-amigo que es un filósofo y se lo cuestiona todo. Así que cuando el cura le preguntó en el altar si quería a su novia como mujer, él contestó que creía que sí. Y ella: ¿Creeeeees?. Y él: Es que todo es muy relativo, cariño, y no se pueden tener certezas absolutas porque mañana te cae la maceta de un balcón y te mueres. Y ella: Yo te mato. Y él: Ves, ya no necesitamos maceta. Y el cura: Que te caiga una maceta no tiene nada que ver con la relatividad, sino con la gravedad. Y él: Más bien con su ex-novio que quiere matarme. Y el cura: ¿Ves tú?, eso no es relativo. Y ella: ¿Cómo pille yo a la relatividad esa se va a enterar. Y el cura: ¿Tu querida se llama Relatividad?
Y nosotros, los invitados: No seas tonto y di que sí (No es que nos importara mucho que se casara, o no. Nos daba igual. Es que teníamos hambre y ganas de emborracharnos). Y el cura: Pepe Luis, ¿quieres a Elisabert como tu futura esposa para amarla y respetarla hasta el fin de vuestros días? Y ella: ¿Cuándo será ese día?...es que tengo hora para la peluquería. Y nosotros: ¡casaros ya, joder, que se enfría la cena! Y se casaron. Y nosotros comimos perdices y bebimos hasta hartarnos.
Pero esta noche vienen los Reyes Magos, ya digo, y decía, porque en Nochebuena se nos coló en casa otro hadado Rey para darnos la consabida regañina parvularia de Navidad, que cada año pierde clientela pues la última ha sido la menos vista de los últimos 15. Y es que la persistencia de la monarquía no se debe a sus cualidades por se, sino al hecho de que por ahí merodeen republicanos que te hacen recelar que la República puede ser posible. El Rey habría salido ya por Cartagena, como su abuelo, si no fuera por los republicanos, porque cuando imaginas que podríamos tener a Aznar o Llamazares representándonos como presidentes de la República, te entra la urgencia de acogerte a sagrado.
Porque al Rey lo podemos mandar a cazar elefantes y darle una tiza, como a los tontos, para que se entretenga. Y no molesta. Sólo nos da la monserga una vez al año para repetir las mismas beatíficas obviedades que nos tomamos como las batallitas del abuelo. Aunque quizás no. No sé, porque ya digo, que dicen, que todo es muy relativo. Excepto lo de la tortilla. Y lo de los Reyes Magos.
Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza.
Pero tengo un ex-amigo que es un filósofo y se lo cuestiona todo. Así que cuando el cura le preguntó en el altar si quería a su novia como mujer, él contestó que creía que sí. Y ella: ¿Creeeeees?. Y él: Es que todo es muy relativo, cariño, y no se pueden tener certezas absolutas porque mañana te cae la maceta de un balcón y te mueres. Y ella: Yo te mato. Y él: Ves, ya no necesitamos maceta. Y el cura: Que te caiga una maceta no tiene nada que ver con la relatividad, sino con la gravedad. Y él: Más bien con su ex-novio que quiere matarme. Y el cura: ¿Ves tú?, eso no es relativo. Y ella: ¿Cómo pille yo a la relatividad esa se va a enterar. Y el cura: ¿Tu querida se llama Relatividad?
Y nosotros, los invitados: No seas tonto y di que sí (No es que nos importara mucho que se casara, o no. Nos daba igual. Es que teníamos hambre y ganas de emborracharnos). Y el cura: Pepe Luis, ¿quieres a Elisabert como tu futura esposa para amarla y respetarla hasta el fin de vuestros días? Y ella: ¿Cuándo será ese día?...es que tengo hora para la peluquería. Y nosotros: ¡casaros ya, joder, que se enfría la cena! Y se casaron. Y nosotros comimos perdices y bebimos hasta hartarnos.
Pero esta noche vienen los Reyes Magos, ya digo, y decía, porque en Nochebuena se nos coló en casa otro hadado Rey para darnos la consabida regañina parvularia de Navidad, que cada año pierde clientela pues la última ha sido la menos vista de los últimos 15. Y es que la persistencia de la monarquía no se debe a sus cualidades por se, sino al hecho de que por ahí merodeen republicanos que te hacen recelar que la República puede ser posible. El Rey habría salido ya por Cartagena, como su abuelo, si no fuera por los republicanos, porque cuando imaginas que podríamos tener a Aznar o Llamazares representándonos como presidentes de la República, te entra la urgencia de acogerte a sagrado.
Porque al Rey lo podemos mandar a cazar elefantes y darle una tiza, como a los tontos, para que se entretenga. Y no molesta. Sólo nos da la monserga una vez al año para repetir las mismas beatíficas obviedades que nos tomamos como las batallitas del abuelo. Aunque quizás no. No sé, porque ya digo, que dicen, que todo es muy relativo. Excepto lo de la tortilla. Y lo de los Reyes Magos.
Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza.
2 de enero de 2013
Enfado femdom, D/s o EPC BDSM
No es para que te pongas así porque me haya dejado subida la tapa del váter, cariño. Te prometo que no volverá a ocurrir más. Confía en mí, mujer, que no es para tanto.
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