El ministro de Interior, José Antonio Alonso, se ha jactado públicamente de que España está mejor preparada que Estados Unidos para hacer frente a un huracán como el Katrina que ha asolado a tres estados de EEUU, una superficie como la mitad de España. Se olvida de Guadalajara donde una simple barbacoa provocó 11 muertos. De momento lo que tendría que hacer es procurar que España esté mejor preparada que Estados Unidos para evitar que un ciudadano busque refugio en un cuartel de la Guardia Civil y salga de él con los pies por delante. Sabe mal. Huele a rancio, a podrido. Como
también huele mal que farde de estar más preparado que la primera potencia del mundo para prevenir los huracanes, cuando a él se le colapsan las carreteras con los atascos de cada puente de verano. Eso nos recuerda al paleto nuevo rico que presume de que su Mercedes con alerones tiene más cilindrada que el del señorito. Al final todo es cuestión de huevos y de cilindrada, en el más puro estilo chulo, castizo y bravucón de la España cursi y hortera. Este país se comía los mocos hace sólo unos años y ahora se permite presumir baladrón de cilindrada y dar limosnas a los demás, como Fidel Castro, que va por la vida rociando duros de peseta cuando su pueblo se muere de hambre y la juventud se prostituye para que el payaso pueda seguir en la poltrona. Pero Alonso va por ahí vanagloriándose de tamaño, decía, porque presúmeme de cuanto te mide que te diré de qué polla careces.
6 de septiembre de 2005
4 de septiembre de 2005
Héroes y villanos
Dicen que en las grandes acontecimientos es cuando aparecen los héroes, cuando el hombre da la medida de sí mismo y, por eso, cuando veo temblar las paredes por un terremoto doy la medida exacta de mí mismo y quepo debajo de la cama donde me escondo para aplaudir a los héroes que pasan por allí muy ajetreados. Yo admiro mucho a los héroes y respeto su trabajo, por lo que procuro no molestar y dejo que cumplan con su predestinación dando su vida por los demás. Es lo suyo. No seré yo el que se entrometa en su destino. Otra cuestión es ser presidente del ex-país más poderoso del planeta y no dar la talla. Es decir, que si eres presidente del Gobierno no te puedes esconder
debajo de la cama, ni irte a China, porque entre otras cuestiones cobras por ser un héroe. Bush no es un héroe, parece que ha demostrado su incompetencia y además ha puesto en evidencia la estupidez de tener tropas en Irak para limpiar los demás países, cuando tienes el tuyo sin barrer. Aunque me sorprende que lo critiquen gentes que demostraron su ineptitud con el desastre del Prestige o del más reciente incendio de Guadalajara y que ahora se atreven a dar lecciones a los demás de cómo deben barrer su casa cuando han tenido también sucia la suya. Nota para los sectarios: Es menester hacer constar que un incendio forestal es muchísimo más fácil de atajar que un tifón y que aquí murieron 11 personas tras una sencillita barbacoa. Regla de tres simple: si con una barbacoa mueren 11 con un tifón hubieran muerto (x).
debajo de la cama, ni irte a China, porque entre otras cuestiones cobras por ser un héroe. Bush no es un héroe, parece que ha demostrado su incompetencia y además ha puesto en evidencia la estupidez de tener tropas en Irak para limpiar los demás países, cuando tienes el tuyo sin barrer. Aunque me sorprende que lo critiquen gentes que demostraron su ineptitud con el desastre del Prestige o del más reciente incendio de Guadalajara y que ahora se atreven a dar lecciones a los demás de cómo deben barrer su casa cuando han tenido también sucia la suya. Nota para los sectarios: Es menester hacer constar que un incendio forestal es muchísimo más fácil de atajar que un tifón y que aquí murieron 11 personas tras una sencillita barbacoa. Regla de tres simple: si con una barbacoa mueren 11 con un tifón hubieran muerto (x).
2 de septiembre de 2005
Cuatro gotas
El Gobierno ha aprobado la creación del Observatorio de la Sequía y a mí me parece una decisión encomiable porque con el catalejo del Observatorio se pueden ver si vienen o no vienen nubes y avisar para que la gente ponga cazos y palanganas para recoger el agua. Es que la sequía es muy dura y es probable que estemos mucho tiempo pasándolo mal porque cuando llueve sólo caen unas pocas gotas, contadas, que lo sé yo muy bien porque hace algunos días llovió por Cieza, mi tierra, y sólo cayeron cinco gotas. Sólo cinco. Y digo sólo cinco porque eran cinco, que las conté personalmente una detrás de otra: una, dos, tres, cuatro y cinco, pues yo sé contar muy bien y en el colegio me dieron un premio y todo porque llegaba hasta diez de seguido, sin saltarme ningún
número. Así es que sé contar muy bien, decía, y además me satisface mucho ser riguroso y por eso, cuando acabé de contarlas y llegué a la convicción irrefutable de que era cinco me enfadé mucho con un tipo que pasó por allí y que comentó que lo que había llovido no servía para nada porque sólo habían caído cuatro gotas. ¡Cuatro gotas?... Ves tú, ya tenemos otra. Es que te provocan, sabe usted, lo hacen a posta, van buscando camorra, porque cuando tú sabes que han caído cinco gotas y no cuatro, porque las has contado de una en una, tienes la recia certidumbre de que son cinco. Y no cuatro. Está contrastado. Pero el tipo aquel siguió comentando que habían caído cuatro gotas y cuando le afee su actitud manipuladora pues era de rigor científico que habían caído cinco, va y me dice que me la cojo con papel de fumar. ¿El qué?, le dije yo algo mosca, ¿qué me cojo yo con papel de fumar?..., ¿la gotas? Porque es que encima se pitorrean de ti pues hasta el más tonto sabe que una gota de lluvia no se puede coger con papel de fumar. Ni por asomo. ¿Te estás quedando conmigo?, le pregunté yo. Bueno, en realidad le dije ¿te estás quedando “witz me”?, así, en inglés, para impresionar más porque tengo yo sabido que estos chulos en cuanto oyen a alguien hablando en inglés se creen que andan con alguien muy principal y se acojonan. Y él me dijo que no, que no se quedaba con nadie porque tenía prisa y se tenía que ir. ¿Vas a buscar la gota que te falta?, le pregunté yo apoyando mi mano en la pared y haciéndole un gesto con la barbilla que le he visto hacer a Errol Flynn y que impresiona, y mucho, porque no se volvió y se fue con viento fresco, digo con gota fresca, porque es que en esta vida si no te haces respetar te toman por idiota, sabe usted, que por un quítame allá esas gotas han caído imperios y se han producido crases en la bolsa.
número. Así es que sé contar muy bien, decía, y además me satisface mucho ser riguroso y por eso, cuando acabé de contarlas y llegué a la convicción irrefutable de que era cinco me enfadé mucho con un tipo que pasó por allí y que comentó que lo que había llovido no servía para nada porque sólo habían caído cuatro gotas. ¡Cuatro gotas?... Ves tú, ya tenemos otra. Es que te provocan, sabe usted, lo hacen a posta, van buscando camorra, porque cuando tú sabes que han caído cinco gotas y no cuatro, porque las has contado de una en una, tienes la recia certidumbre de que son cinco. Y no cuatro. Está contrastado. Pero el tipo aquel siguió comentando que habían caído cuatro gotas y cuando le afee su actitud manipuladora pues era de rigor científico que habían caído cinco, va y me dice que me la cojo con papel de fumar. ¿El qué?, le dije yo algo mosca, ¿qué me cojo yo con papel de fumar?..., ¿la gotas? Porque es que encima se pitorrean de ti pues hasta el más tonto sabe que una gota de lluvia no se puede coger con papel de fumar. Ni por asomo. ¿Te estás quedando conmigo?, le pregunté yo. Bueno, en realidad le dije ¿te estás quedando “witz me”?, así, en inglés, para impresionar más porque tengo yo sabido que estos chulos en cuanto oyen a alguien hablando en inglés se creen que andan con alguien muy principal y se acojonan. Y él me dijo que no, que no se quedaba con nadie porque tenía prisa y se tenía que ir. ¿Vas a buscar la gota que te falta?, le pregunté yo apoyando mi mano en la pared y haciéndole un gesto con la barbilla que le he visto hacer a Errol Flynn y que impresiona, y mucho, porque no se volvió y se fue con viento fresco, digo con gota fresca, porque es que en esta vida si no te haces respetar te toman por idiota, sabe usted, que por un quítame allá esas gotas han caído imperios y se han producido crases en la bolsa.
1 de septiembre de 2005
Un blog elegante
No tengo más remedio que mencionar un blog que a su vez ha recomendado el mío. No, no se trata de tú me halagas a mí y yo te alabo a ti. A su autor, Fernando Polo, no lo conozco ni jamás lo he tratado. Y él tampoco me conoce a mí, pero ha leído mi blog y le ha gustado, pese a que a no coincida con mis opiniones. Esto es lo que dice:
El blog de Antonio F. Marín.- “No le leo a diario, pero cuando lo hago no puedo evitar pasar un rato emocionante. Escribe bien y es más listo que yo (o casi). Envidia, vaya. Su blog es de esos blogs que dan vida a esto de los blogs. No es políticamente correcto, y no tiene intención de serlo. Habla sin pelos en la lengua. El blog ideal para leer aquello que no leerás en la prensa. Puede que no comparta siempre sus ideas pero
no puedo evitar seguir leyéndole, desde Cieza, con amor”
Yo también recomiendo tu blog Fernando y no sólo porque comentas cosas con una gran lucidez, sino porque me recomiendas aunque no coincidas en lo que yo escribo. A mí me has dado una lección de tolerancia, civismo y buenas maneras. Ni Educación para la Ciudadanía ni gaitas: Inteligencia, sentido común y buenas maneras. El estilo y el saber estar no tiene letra que con sangre entre, ni puntuación que bareme. Es algo que se siente y se vive, aunque puedas aprenderlo. Y se llama elegancia. Gracias Fernando por ser tan elegante.
Pos Después.- La foto no tiene nada que ver con el texto, pero es que se supone que aparte de político, este es un blog erótico. Y además se acaba el verano y no sé qué hacer con ella.
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