9 de octubre de 2011

Viajes

Los científicos siguen enjugascados con una nueva teoría que ha insinuado que Einstein no tenía razón y se puede viajar a mayor velocidad que la luz, por lo que podríamos viajar en el tiempo. Uno prefiere los caballitos de la feria, ya puestos, porque si te propones vagar por el pasado puedes llegar al inicio del tiempo, a la explosión del Big Bang origen del Universo y tendrías que ir pertrechado con tapones para los oídos por las florituras pirotécnicas de la traca. Y con un traje ignífugo pues puedes quedarte como una torrija.

Porque si puedes viajar en el tiempo ha de ser por todo el tiempo, no sólo al del camerino de Marilyn Monroe (o al de Gary Grant). O para conocer a Galileo, según anhela un científico. Uno es menos rijoso y mucho más práctico, por lo que si podemos recoger el sedal del tiempo lo rebobinaría para conocer al que inventó

el cierre del sujetador femenino a fin de orientarlo y aconsejarle para que puedan desabrocharse en un periquete porque a veces, ya sabes... con las copas... las prisas... no te aclaras, te enredas y se marchita la magia del momento Nescafé.  

Los que no viajan y siguen tal cual son los políticos, porque Rajoy ya ha suscrito un pacto para las elecciones con el PAR (aragonés regionalista) por lo que tendrá que olvidarse del Trasvase del Ebro. Nosotros y los peperos murcianos que hicieron murcianía premium con el ‘agua para todos’. No lo habrá ni con el PSOE ni con el PP en el Gobierno. Cosas de la política, de la necesidad de descepar votos a cualquier precio. Aunque nosotros no entendamos que no haya ‘caja única’ para el agua.

Como tampoco se comprende que José Blanco reproche a los españoles que hayamos vivido «por encima de nuestras posibilidades», cuando él es un nuevo rico ‘chupagambas’ que está presuntamente implicado en una trama de corrupción y es miembro de un Gobierno que se entrampa para lucir jazmines jaujaprogresistas en el ojal. Así que de cada cuatro euros que el Estado dispone para gastar, uno va destinado exclusivamente a pagar los intereses de la deuda. Sólo los intereses.

Y así seguiremos, sabe usted, porque Rajoy ya ha anunciado que no congelará más las pensiones pero lo supedita al «momento económico», ergo, las dejará congeladas. Es decir, más de lo mismo. El mismo perro con distinto collar (azul). Y que me perdonen los perros por comparaciones tan odiosas. Porque Rubalcaba también promete que no congelará las pensiones pero es que ya lo ha hecho. Y además es cierto que no lo va a hacer, pero porque no va a gobernar.

Don Alfredo quiere subirnos el tabaco y el alcohol para financiar la Sanidad, pero no tocará el 1% de las Sicav (los fondos creados por Felipe González donde esconden su patrimonio los ricos), aunque sus 26.154 millones de euros sólo pagaron a Hacienda 5 millones, pese a que ganaron 478,8. Una bicoca para los multimillonarios que nadie se atreve a menear por si huyen al extranjero. Por si los patriotas españoles cambian de bandera de conveniencia, como los buques mercantes. Porque el dinero si que viaja a mayor velocidad que la luz. Con Einstein y sin Einstein.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza.

2 de octubre de 2011

Parquis

La ciudad alemana de Bonn ha anunciado la inauguración de parquímetros para prostitutas que le permitirán cobrar un impuesto a las ‘trabajadoras de la acera’. Las lumis tienen que pagar 6 euros por noche de trabajo, independientemente del número de clientes. Es como los módulos del IRPF para los autónomos, pero en plan putiferio. Las autoridades no han especificado si llamaran a la grúa para retirar a las prostis que se pasen de la hora, tal y como se hace con los vehículos.

La crisis les ha llevado a exprimir a los más débiles (hasta las putas), aunque en España ha tenido la virtud de terminar con el ‘entubamiento’ del Segura, debido a la falta de remanente. Algo es algo. Y además saldremos poco a poco de la crisis (no hace falta ser la pitonisa Lola), aunque no se deberá a la aptitud meritocrática de los políticos, sino a que el capital necesita vender para ganar y si el personal no gana no consume.

Hay que darles trabajo, y cuartelillo, para que puedan gastar en las bagatelas que nos quieren vender. Ya ocurrió con los negros americanos a los que se les liberó para que consumieran

los productos industriales del Norte porque siendo esclavos andaban a gastos pagados del amo y no compraban las mercaderías que querían vender los norteños. No había negocio. No eran rentables, aunque fueran mano de obra barata.

Unos obreros que no ganan no consumen y no nos sirven porque no podremos venderles los espejitos mágicos tecnológicos que nos ofrecerán a crédito, por supuesto, y en módicos plazos. Así que nos liberarán de la esclavitud del paro y nos harán libres para poder trabajar, ganar, comprar y consumir. No tiene pérdida. Y una vez escarmentados quizás nos libremos para siempre de la cascaruja fachendosa y no volvamos a revivir más estampas ‘dickensianas’ en los comedores sociales, pues la mitad de los 4,5 millones de parados no recibe ya prestaciones y 67.000 empresas han cerrado desde 2009.

Y además no se permite la cancelación de la hipoteca con la entrega de las llaves y siguen desahuciando de sus casas a una pobre gente que no puede pagarla, por el paro, y porque el precio de la vivienda que compraron ha caído y no vale ni lo que se estipuló en el momento de adquirirla, cuando en el frenesí del Bienestar, y jauja, los albañiles ganaban más que los catedráticos de universidad (según denunciaron quejicosos los profesores en la prensa). Eso era el progreso: que un albañil ganará más que un catedrático y todos nos regodeábamos y congratulábamos del avance social que eso suponía. Era la igualdad.

Una igualdad muy spanish, verdad usted, porque nuestros políticos también son humanos e invirtieron el sudor de su escaño en la burbuja del ladrillo, porque todos ellos tienen de uno a cuatro pisos. Los que tenían que luchar contra la jarana inmobiliaria y vigilar para que no ocurriera el despiporre, invertían en ella como bomberos pirómanos. Y encima se van ahora todos, tras las elecciones, con una indemnización extra de 8.300 euros por cabeza, tras dejarnos a los demás en paro, con las pensiones congeladas y la jubilación retrasada. Tendríamos que ponerles un parquímetro. Por putillas. Que lo son.

(Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza)

25 de septiembre de 2011

Manías

Los profesores han ido a la huelga para exigir menos horas lectivas. Es lógico. La ignorancia es muy atrevida, es cierto, y por eso uno no entiende que un profesor necesite esas horas para ‘preparar las clases’. Quizás es que se les olvida quién ganó la batalla de Lepanto. O cómo se fórmula una ecuación de segundo grado.

Porque la OCDE revela que los profesores españoles (incluida mi hermana María) trabajan más que ningún otro de Europa, pero también ganan más, gozan de más vacaciones y disponen de menos alumnos por clase. E invertimos más en Educación que la media. Y pese a ello ocupamos los últimos lugares del informe PISA y una gran parte de alumnos es incapaz de interpretar un texto escrito (y no nos referimos a los programas electorales).

Me consta que a partir de ahora es probable que los docentes me vitoreen, aúpen y saquen en procesión; pero he de advertirles que no tengo hijos con los que se puedan vengar al suspenderlos. Chincha rabincha que tengo una piña con muchos piñones y tú no los comes. De hecho una vez tuve la oportunidad de ser padre (me dieron por la calle un folleto de un Banco de Esperma), y les dije que no porque

tendría que mandar luego al niño al colegio a que le enseñaran que el Pisuerga pasa por Valladolid. Y todo el mundo sabe que el Pisuerga pasa por Valladolid. Menos el maestro que tiene que preparar la clase.

No se trata de que uno les tenga manía a los profes por haber sido el único alumno que quiso estudiar con ahínco y no lo dejaron, sino que les tengo mucho miedo porque siempre me han metido en problemas. Todavía recuerdo cuando el profesor de matemáticas te sacaba a la pizarra y te metía en un problema para que tú se lo solucionaras. Soluciónelo usted, profe, que para eso cobra. Mucha geta. Te crea el problema y te exige que tú se lo soluciones. Ha equivocado usted la profesión. Tenía que haberse metido en política.

Como es natural esta cuestión no es para tomársela a guasa, es cierto, pero ya nos advertía Oscar Wilde que la vida es demasiado importante como para hablar de ella en serio. Por eso es obvio que hay que invertir mucho en Educación (más que en el resto) pues nos jugamos el futuro logsiano que ahora disfrutamos. En Educación y también en Seguridad, ya puestos, porque no se puede tener a los guardias civiles y policías locales, puteados y muy mal pagados. La inseguridad ciudadana perjudica sobre todo a las clases menos pudientes. Y los guardias no se quejan. No pueden.

Y además servidor respeta mucho a los profesores, digo a las profesoras (aunque prefiero a la juez Alaya de Sevilla, que está como un queso), pero ya que nos ponemos serios de verdad alguien tiene que explicar por qué pese a que invertimos mucho en Educación, el número de alumnos por clase es menor, los profesores trabajan más, ganan más y tienen más vacaciones (además de trabajo fijo de por vida), disfrutamos de los alumnos más burros de toda la OCDE (34 países). Tiene mérito. Luego se extrañan de que los políticos manden a sus hijos a escuelas privadas o a estudiar al extranjero.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza

17 de septiembre de 2011

A mejor

Cuando uno se quiere ir al fin del mundo a buscar un faro en el que vivir, resulta que te persigue el esperpento de los tuiteros con sus 140 tuitonterías por minuto. Twitter ha democratizado el corral y permite que hasta Belén Esteban tenga su ‘Paseo de la fama’. Un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad.

Aunque sigamos enfangados en una crisis que todavía nos va a desgraciar algún tiempo, pero de la que saldremos con mejor cariz si aprovechamos para regenerar la sociedad en vez de sanearla de chapuza en chapuza. El mundo ha cambiado pero no será el Apocalipsis que nos anticipan aquellos agoreros que cuando denunciamos las orejas del lobo, nos llamaron «cenizos» y «apóstoles de la catástrofe». Después congelaron las pensiones y alargaron la edad de jubilación, además de aprobar un remiendo constitucional para maniatar

el gasto, que es un gesto tan simbólico como prometerle a los padres que vas ser un buen chico, aunque ella no lleve bragas.

El Constitucional alemán ha sido más práctico y ha facilitado que la Merkel se comprometa a salvar el euro, mientras nosotros andábamos enfrascados en saber como andan de parné nuestros políticos pues todos ellos son millonarios con pisos, barcos e incluso hípicas. Hasta el comunista Llamazares tiene 303.058 euros (50 milloncejos de pesetas) invertidos en lo fondos de ‘los malditos mercados’.
Pero los de tropa y marinería tendremos que aprender, a pescozones, que partir de ahora, no podemos tener una farmacia en cada casa; que Urgencias es sólo para las urgencias o que la igualdad no consiste en que todos seamos médicos o abogados.

 Porque ya no somos lo que éramos, ni nadie es lo que aparentaba, incluido el ex imperio americano que ha tenido su peculiar 98 y hasta su vicepresidente acude a China a pedir árnica y dinero, porque el mundo, en fin, anda a tientaparedes aunque los listos todavía no han asimilado que se fundió el capitalismo socialdemócrata del Bienestar y lo que viene ahora es el capitalismo comunista Chino con el acaparamiento de la energia y materias primas, la compra de nuestra deuda y sus bajos salarios. Y con eso tenemos que competir. China tiene en su poder la mayor parte de la deuda americana y la cuarta parte de la española. Ya no se enfurruñan con EE.UU. por enviarles portaaviones imperialistas, sino porque no les dan los correspondientes intereses a su dinero prestado.

Se acabó el fiestorro, el capitalismo crepuscular y hasta la anhelada ‘tasa Tobin’ a la especulación financiera, la ha hecho suya la derecha de Merkel y Sarkozy. Tendremos pues que aceptar por fin que son las microempresas las que crean empleo (el 93,1% del total, según Eurostat), como la que ha abierto la hospedería de la calle San Sebastián, por ejemplo, que se merece todo nuestro apoyo porque es de interés para Cieza, aunque sea privada. O el pub Capitolio de mi estimado Mariano que es de una elegancia barroca exquisita. El mundo ha cambiado, decía, pero en Spain los únicos que van a la huelga son los funcionarios con trabajo fijo y los futbolistas. Como siempre. Nos va más el esperpento valleinclanesco, es cierto, pero el esperpento no es más que el relincho del cactus. He aquí mi ‘tuitontería’.

Columna publicada en el periódico El Mirador de Cieza.